martes, 23 de diciembre de 2008

Felicitaciones de Carlos Platero y Luis Alberto Serrano

Nuestros amigos Carlos y Luis Alberto me han enviado sendas felicitaciones que me gustaría compartir con ustedes.

La de Luis Alberto fué enviada en formato pps y pueden ustedes descargarselas de esta url:

http://www.grancanariafotos.com/blog/cosas/pps/luisalberto.pps

La de nuestro Carlos Platero viene acompañada,como no podía ser menos,con un maravilloso relato de los suyos:

En particular a ti, amigo Manolo Moreno con mi afecto y, en general a todos ustedes, Sres. Guagueros de Las Palmas de G.C., que van ganando obstáculos económico-laborales y crean calendarios de natural estética atrevida, mis más sinceros deseos de que disfruten de unas FELICES FIESTAS NAVIDEÑAS 2008 y accedan a un próspero y venturoso AÑO de 2009, les desea este gallego acanariado

Carlos Platero Fernández



Y adjunta este corto cuento canario, acaso apropiado en las presentes fechas para

que se incluya en Waweros y en Los relatos de Carlos Platero







EL REGALO

(Monólogo para la Noche de Reyes)

por Carlos Platero Fernández

"_Duérmete, niño chiquito,

que tu madre no está aquí;

que fue a misa a San Antonio

y de ella pronto ha de venir.

¡Arrorró, mi niño chico!...

¡Arrorró!, que viene el coco,

preguntando de puerta en puerta

los niños que duermen poco".



_ ¡Eeeea, eeea...é! ¡Eeeea,... eeea,...é!...

Ya se me durmió el angelito. ¡Que lindo es!... ¡Y como sonríe en sueños! Sueña con los ángeles del sielo... Tal ves sueña con los Reyes... Con los Reyes Magos que esta noche recorren el mundo con sus sacos llenos de regalos para los niños buenos... ¡Para tí no habrá nada hoy, mi hijo! ¡Solo el cariño infinito de tu madre!

Hoy es Noche de Reyes... Tal día como hoy, todos los padres comparten un poco los sueños de sus hijos... ¡Todos, menos yo!

¡Que sola estoy contigo, mi hijito del alma! ... ¡Que sola y desgra­siada me siento!

Tal noche como hoy, hase ya tres largos años... Los Reyes Magos traían regalos a todos los niños... A todos, menos a tí, mi hijito, ¡menos a tí! Porque a tí, en cambio, se te llevaron a tu padre. Se lo llevaron para las Américas... ¡Para las Amérias, Virgen María de Los Reyes! ... Lo recuerdo como si hubiera susedido antier y ya va para tres años... ¡Ay!

Una noche, ¡que negra noche!, vino aquí un señor... No sé que cosas podrían hablar entre ellos dos. Al poco tiempo, una noche de Reyes como esta de hoy, nos dejó... A tí, dormidito, mi hijo; y a mí, a solas con mi dolor. Embarcó para Venesuela,... ¿Por qué, madre mía del sielo, por qué? ¡Maldita la hora en que tal cosa se le ocurrió!... El desía que iba para haserse rico, para poder darnos a tí y a mí mejor vida. Y ya va para tres años y nada sé de él, si es vivo o es muerto.

¡Ay, hijo de mi corasón! ... Cuando él estaba, éramos probes, si, pero felises. Y nunca nos faltó una migaja de pan, unos puños de gofio. Ahora,... ¡Ni para comer hay, cuanti más para tus Reyes! Los Reyes no vienen a esta miserable cueva más que chabola, en donde solo hay dolor y miseria.

Yo, de niña, confieso que sí creia en los Reyes; les pedía cosas, aunque luego no me las trajeran. Pero yo tenía oído desir que los santos son como intermediarios nuestros ante Padre Dios.

Los Reyes Magos son tres santos reyes...

Tu duermes, mi hijo... Duermes felís porque tienes el amor de tu madre... Yo no tengo a nadie. Estoy sola... ¡Cuanta falta me hases, mi Rafael! ¡Tu amor era consuelo, era refugio y descanso para mis penas!... ¿En donde estarás ahora, Felo de mi alma? ¿Te recordarás de tu mujer, de tu hijito que apenas tuviste tiempo de conoser? ¿Estarás vivo, Rafael; o estarás...? ¡No! El corasón me dise que vives. Pero, ¿por qué no escribes unas letras, por qué no das notisias de tí?... ¡Que sola me has dejado, mi Rafael, que sola!... ¡Ay, Señor!

¡Santísimos Reyes Magos del Oriente!... Melchor, Gaspar y Balta­sar... Yo creo en ustedes. Yo espero en ustedes y les hago aquí una petisión como cuando niña. ¡Hagan que mi Rafael vuelva!... ¿Tráiganmelo de nuevo para aquí!

No deseo riquesas, que la pobresa con cariño también se puede llevar bien... ¡Yo lo quiero a él, a mi hombre, al padre de este niño que duerme felís, soñando a lo mejor con ustedes! ¡Tráiganmelo, Santos Reyes! ... ¡Háganme este regalo!

!Ay, Señor! Me he exaltado... Ya no sé ni lo que digo. Pero, ¡es tanto mi desconsuelo, tan grande mi soledad!

El niño duerme... ¡Que lindo es, madre mía del sielo! Se parese todo él a su padre... ¡Ay! No hago más que pensar en Rafael.

Debo de acostarme. Todo está en silensio. Ya tiene que ser muy tarde. Pero,... Oigo pasos,... Se asercan. ¿Quien andará por estos solitarios sitios a estas altas horas de la noche?...

¡Dios mío! ¿Quien anda ahi?... ¿Quien...? La puerta se está abrien­do... ¡Vírgen santísima de los sielos! ¡¡Rafael!!... ¡Mi Felo!... ¡Has vuelto!... ¡Has vuelto!... ¡¡Es el regalo de los Reyes para nosotros, hijo mío!!

F I N


¡¡Muchisimas gracias a los dos!!!