
Sucias manos ultrajaron tu esencia
Y libaron de ti,savia nueva para nuevas tierras.
Viles mercaderes, cual mercado persa,
vendieron los frutos de tus ricas cosechas.
Adquirieron la fuerza de curtidos brazos,
Pero no así la cepa, arraigada a la tierra,
y... África lloró lágrimas negras.
Lisonjeros tañidos, de lejanas campanas,
tus entrañas hieren,
cual lluvia de lanzas emponzoñadas,
inoculando quimeras en quebrantadas almas.
Abandona el cazador sus armas,
el pescador sus redes,
el labrador su arado y…
A solas quedas, la muerte anunciando,
al polvo del camino,
al surco arado,
al ahogado río,
al sediento lago,
Y mientras…
tu simiente avanza,
en desenfrenada carrera,
hacia el blanco contorno, de tu bella silueta..
¡Ni con engastado oropel en rejas de acero!
¡Ni con grilletes de oro en escuálidas piernas!
Frenarás occidente,
el gran destino de la madre eterna,
aunque aún llore, lágrimas negras.
Por: Daniel Sosa Reyes
¡Por la Casa de la Cultura de la Isleta!


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